Álvaro el hombre viajero, como lo llaman sus
amigos y familiares es un joven que ama la aventura. A pesar de que solo tiene 25 años ha recorrido 15 países del mundo.
Pues los últimos 5 años se ha dedicado a conocer lugares
extraños y curiosos
de cada país que visita.
Es un hombre atrevido y arriesgado, dice no tenerle miedo a
nada, le gustan los
deportes extremos, y ama visitar los
lugares más extraños de cada país y en ocasiones muy
pocos conocidos, porque aparte de la aventura le gusta la investigación.
Así que cada vez que
va a viajar,
sólo cierra los
ojos y a
su mente le llegan pequeñas imágenes que le dicen cuál va a ser su
próxima aventura.
El mes pasado, Álvaro cerró los ojos y a su mente empezaron a llegar imágenes de
un bosque, una cabaña vieja, abandonada,
una laguna y una Bandera de Brasil.
De inmediato Álvaro tomó su
computador y empezó a buscar lugares
de Brasil, y después de
horas y horas
de búsqueda, encontró la laguna, estaba situada en la Selva Amazónica, así que al otro día tomó el primer avión rumbo Brasil.
Al llegar se adentro en la Selva Amazónica, sólo llevaba su equipo de aventura, ésta era espesa, no se alcanzaba
a divisar nada, sólo árboles, ni siquiera camino había, así que Álvaro tomó un machete y empezó a hacer su propio camino, tal vez era instinto o una voz interior
lo guiaba pero
después de 5 horas caminando encontró la laguna que a su mente había llegado el día
anterior, era mucho más hermosa de la que se mostraba en
Internet, a pesar de ser una laguna, era amplía, dividida por colores que
se entrelazan entre sí, y era enmarcada por la naturaleza de su
alrededor.
Álvaro se quitó la ropa y
se metió a la laguna
para refrescarse, el agua era
templada tan encantadora, como se veía y Álvaro sólo sentía ganas
de nadar, lo hacía de espaldas, de frente y debajo el agua, hasta en un momento sólo se dedico a flotar en el agua, cerró los ojos y se dejo llevar por
la corriente; así duró más o menos 30 minutos hasta que su cuerpo
fue frenado por
un tronco, cuando abrió los ojos estaba en la orilla de un lado de la laguna, y
se encontró con una cabaña, la reconoció en el
momento, la había visto antes en ese sueño, pero ésta estaba mucho más
vieja y abandonada de como la recordaba, era en madera,
pero ya estaba soplada por el estar bajo el sol y el agua, Álvaro siguió el camino que había
hacia la entrada, subió las tres
escaleras que lo conllevaba a la puerta, al lado derecho había una ventana, antes
de entrar acercó su cara al vidrio y aunque por el polvo no se podía ver mucho,
se notaba vacía
Así que movió la chapa de la
puerta y entró, la madera rechinaba con cada paso
de Álvaro, se situó en lo que para él
era la sala, miró a su
alrededor y sólo habían
puertas de hierro,
a él se le hizo
extraño que una
casa toda hecha de madera tuviera puertas de hierro, era claro que algo
se ocultaba
en su interior,
se acercó a la primera
puerta, la empujó y estaba con llave,
así continuó y todas estaban cerradas, la
curiosidad de Álvaro se intensificaba, tomó su equipo de
aventura y empezó a buscar algo que lo pudiera ayudar abrir las
puertas, pero ninguno de sus artefactos le funcionó.
Entonces decidió buscar dentro de la sala las llaves; empezó buscando dentro unas cajas, en unas solo habían sábanas, en otras habían bolsas de plástico, Álvaro ya desilusionado de no poder encontrar nada, giro la vista hacia la izquierda y vio una cortina, él se dirigió hacia allá pensando encontrar una ventana, al correr la cortina encontró una puerta de madera, también con llave pero Álvaro tomó su hacha y empezó a romperla, detrás de ella; se encontraban unas escaleras que lo conducían a un ático, en esté sólo habían cajas, y los muebles que al parecer pertecian a lo que era antes está casa.
Buscó en todas las cajas y no encontró nada, levantó cada uno de los muebles y debajo de un sofá halló un juego de llaves de hierro, eran doce, de las cuales once eran exactamente iguales, menos, una era más grande que las demás y era de acero, rápidamente Álvaro bajo las escaleras y empezó a abrir las puertas para asegurarse de haber encontrado las llaves correctas, abrió la primera, entró a la habitación y estaba llena de dólares estadounidenses, Álvaro sintió una emoción infinita y salió a ver que había en la siguiente habitación, estaba llena de Euros, y así en cada habitación encontró, Yen Japonés, Libra Esterlina, Franco Suizo, Dólar Australiano, Dólar Canadiense, Corona Sueca, Dólar de Hong Kong, Corona Noruega y Pesos Colombianos; Sólo le faltaba una puerta y por ende una llave; la de acero, al abrirla encontró una jaula enorme y dentro de ella había una chica de espalda y con la cabeza agachada, cubriendo su rostro, con las manos.
Entonces decidió buscar dentro de la sala las llaves; empezó buscando dentro unas cajas, en unas solo habían sábanas, en otras habían bolsas de plástico, Álvaro ya desilusionado de no poder encontrar nada, giro la vista hacia la izquierda y vio una cortina, él se dirigió hacia allá pensando encontrar una ventana, al correr la cortina encontró una puerta de madera, también con llave pero Álvaro tomó su hacha y empezó a romperla, detrás de ella; se encontraban unas escaleras que lo conducían a un ático, en esté sólo habían cajas, y los muebles que al parecer pertecian a lo que era antes está casa.
Buscó en todas las cajas y no encontró nada, levantó cada uno de los muebles y debajo de un sofá halló un juego de llaves de hierro, eran doce, de las cuales once eran exactamente iguales, menos, una era más grande que las demás y era de acero, rápidamente Álvaro bajo las escaleras y empezó a abrir las puertas para asegurarse de haber encontrado las llaves correctas, abrió la primera, entró a la habitación y estaba llena de dólares estadounidenses, Álvaro sintió una emoción infinita y salió a ver que había en la siguiente habitación, estaba llena de Euros, y así en cada habitación encontró, Yen Japonés, Libra Esterlina, Franco Suizo, Dólar Australiano, Dólar Canadiense, Corona Sueca, Dólar de Hong Kong, Corona Noruega y Pesos Colombianos; Sólo le faltaba una puerta y por ende una llave; la de acero, al abrirla encontró una jaula enorme y dentro de ella había una chica de espalda y con la cabeza agachada, cubriendo su rostro, con las manos.
Álvaro se acercó, y le dijo no temas, trataré de ayudarte a salir, en ese momento la chica levantó su cabeza, con lágrimas en los ojos, sonrió. Era una mujer de más o menos 1.70 de estatura, pelirroja, ojos claros, y pecas en su rostro. Era tanto así como una muñeca, Álvaro se presentó y le preguntó como se llamaba, mientras abría su maleta para sacar un Alicate; Ella respondió que su nombre era Hanna y era de Escocia, y la habían secuestrado hace aproximadamente tres meses, cuando había venido a conocer los paisajes exóticos del País de Brasil.
Pero mientras estaba bailando en el Festival de Río de Janeiro la durmieron y cuando despertó estaba en esa habitación,
unos hombres vienen cada tres
días para traerme
comida, y asegurarse de que aún
este viva, porque escapar es imposible. Claro que yo ya
te había
visto, le dijo Hanna a Álvaro, en mis
sueños venían imágenes de un
chico como tú.
Álvaro sorprendido dijo que él había llegado a ese lugar,
también por unas imágenes que habían llegado a su mente.
Él terminó de romper la jaula y desamarro a Hanna.
Álvaro llamó a su papá, para que
lo recogieran en su helicóptero privado.
Al rato llegó el helicóptero por
ellos, se subieron le dieron algo de beber a Hanna y cargaron el dinero,
cuándo aterrizaron en Colombia.
Hanna llamó a sus padres
para contarles lo sucedido y decirles que estaba bien gracias
a Álvaro.
Decidieron donar la mitad del dinero, para hacer obras de caridad; y
con la otra mitad viajar juntos por resto del mundo.
CONVENCIONES:
Mayúsculas y puntos: Color rojo.
Verbos conjugados: Color azul.
Conectores: Color verde.
Conectores: Color verde.
Oraciones compuestas: 23
Prosopografia: Color fucsia.
Etopeya: Color naranja.
Topografía: Color café.
Etopeya: Color naranja.
Topografía: Color café.


